Ha transcurrido un año de aquella fatídica noche que recordó al Ecuador  que se encuentra ubicado en una zona sísmica. Todavía se recuerdan los momentos de dolor, angustia y desesperación que causó el terremoto en gran parte de la zona costera ecuatoriana, será difícil borrar  esas imágenes.

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Vista de labores de remoción en Pedernales. FUENTE: Diario El Comercio

Ese dolor, esa experiencia, debe ser convertida en enseñanza para reducir las lágrimas en el futuro. En este artículo se realizarán algunas reflexiones sobre este evento, con el fin de concienciar sobre las medidas de deben tomarse para hacer frente a esta amenaza

  1. El terremoto generó un tsunami de baja intensidad

Muy pocas personas están al tanto de que el terremoto del 16 de abril de 2016, generó un tsunami en la zona costera. El Instituto Oceanográfico de la Armada, informó sobre  este suceso y canceló la alerta de tsunamis aproximadamente cuatros horas después del sismo. El reporte de la generación y monitoreo del tsunami, puede revisarse en este Informe del Tsunami del 16 de abril de 2016.

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Registro del tsunami en el mareógrafo de Esmeraldas FUENTE: INOCAR

Inmediatamente después del sismo, los medios de comunicación con el aval de algunos técnicos, elucubraron sobre la no ocurrencia del tsunami, principalmente porque el epicentro no estaba en el mar, sino en tierra. Este error conceptual, por parte de los técnicos entrevistados, llevó a buena parte de la población a creer que el tsunami no se generó.

Las imágenes del plano de falla ligado a este terremoto, muestran que buena parte de él, se encontraba en el suelo marino. Es esta porción del plano, la que generó un tsunami local, y que fue registrado en los mareógrafos del INOCAR como puede verse en su reporte. Afortunadamente, el tsunami ocurre durante la bajamar, y gracias a su poca intensidad, las perturbaciones no logran inundar la zona costera. Sin embargo, muchos pobladores reportaron fuertes corrientes inducidas, y en algunos lugares se reportó el arrastre de embarcaciones debido a la fuerza del tsunami.

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En el mapa se puede observar el borde del plano de falla. Gran porción de ese plano se encuentra en suelo marino. FUENTE: USGS

El epicentro sólo es un punto del plano de falla, y no es el causante del tsunami. La deformación vertical que se produce sobre ese plano de falla es en sí, la que causa la perturbación inicial en el mar y con este la generación el tsunami.

  1. Es necesario generar un cambio de actitud frente al riesgo

Este evento sólo recordó a la población ecuatoriana que vive en una zona sísmica, y que los terremotos y tsunamis, pueden ocurrir en cualquier momento. Es muy poco lo que se puede hacer durante un sismo, por eso el esfuerzo debe volcarse a medidas estructurales y no estructurales a desarrollarse  mucho antes de la ocurrencia del evento.

La verdad para el Ecuador es que está ubicado en una zona, que ya en 1906 generó uno de los terremotos más fuertes de toda la historia. El terremoto/tsunami de Emeraldas de 1906 se encuentra entre los diez eventos más fuertes de todo el registro sísmico global. Esta es la realidad, y no va a cambiar; lo que debe cambiar es la ACTITUD. Es necesario aceptar esta realidad, para tomar realmente en serio la amenaza y promover en cada uno, y en la sociedad, la construcción de resiliencia, esa capacidad para recuperarse inmediatamente luego de un evento sísmico y tsunamigénico.

Un cambio de actitud es necesario para exigir de las autoridades y de uno mismo, acciones específicas para la preparación y protección de la sociedad. Es necesario, prepararse desde la familia que es el núcleo de la sociedad. Es necesario exigir en las escuelas y colegios, la realización de ejercicios de respuesta ante tsunamis y terremotos. El próximo evento, puede ocurrir en pleno horario de clases, y los padres…nada podrán hacer.

El cambio de actitud debe contagiarse en toda la sociedad, y comprender que una sociedad preparada, promueve una ciudad segura. Por eso sería interesante emular experiencias que han tenido otras ciudades para enfrentar estas amenazas. En el caribe por ejemplo, con el Programa TsunamiReady, las comunidades costeras demuestran una gran preparación para hacer frente a la amenaza de tsunamis, y con esto están generando una cultura resiliente, que hará de sus comunidades ciudades más seguras ante estos eventos.

  1. Se requieren estudios de suelo en comunidades expuestas

Los estudios que se realizaron a la ciudad de Manta, en especial a la parroquia Tarqui, demostraron que la infraestructura de ese sector se desarrolló sobre una zona que en años pasados fue rellenada para ser ocupada. Esta situación contribuyó a que durante el sismo, estas edificaciones experimenten una mayor intensidad sísmica con las consecuencias ya conocidas.

Es necesario que los municipios realicen estudios de suelo, con el fin de zonificar las áreas y establecer medidas eficientes para reducir los efectos de un sismo. Sólo con el conocimiento claro del nivel de exposición al peligro, al que se encuentran las ciudades, se pueden establecer mecanismos de respuesta apropiados.

  1. Es necesario la generación de planes de contingencia en todos los niveles

Si bien las ciudades costeras, junto con las autoridades de riesgos, han realizado ejercicios de evacuación para el caso de tsunamis y terremotos, esto no se ha replicado en el resto de segmentos en la comunidad.

Es necesario por ejemplo que los terminales portuarios y petroleros, las fábricas, los hoteles, hospitales, aeropuertos, etc., desarrollen sus propios planes de contingencia. En el caso del sector turismo, para un eventual terremoto o tsunami los guías de turismo deben conocer todos los mecanismos de respuesta de la ciudad y de la autoridad de gestión de riesgos para responder ante  el evento. Estos mecanismos pueden ser rutas de evacuación, lugares de encuentro, refugios, etc., que ya han sido establecidos por  la autoridad competente, a fin de garantizar a los turistas el máximo de seguridad disponible.  Por su parte,  los hospitales deben tener mecanismos claros de respuesta y acción para hacer frente al evento, así como prestar su contingente para recibir población afectada inmediatamente.

  1. La deformación cosísmica es una amenaza a la seguridad marítima

El terremoto provocó un fenómeno poco conocido y asimilado por la comunidad, la deformación cosísmica. Los levantamientos posteriores al terremoto, demostraron que en promedio el nivel del suelo se levantó hasta un metro en algunos lugares, en otros sucedió lo contrario. Esto podría afectar  en el tiempo, los cauces de los ríos e incluso la escorrentía habitual de la lluvia.

Para la comunidad marítima, esto no puede ni debe pasar desapercibido. Esto significa para los lugares donde hay puertos, que el nivel del mar también se ha desplazado verticalmente, por lo tanto, existe la posibilidad que las cartas náuticas empleadas para ingresar a puertos, se encuentren desactualizadas, y las profundidades ahí descritas, no sean las correctas.

Por esa razón, para reanudar las operaciones marítimas y portuarias, los operadores deben esperar las disposiciones de la Autoridad Marítima, las mismas que estarán fundamentadas en función de la seguridad marítima, con el aval técnico de la entidad a cargo de la cartografía náutica nacional.

  1. Los proyectos de inversión deben considerar seriamente el riesgo

El terremoto  del 2016 evidenció la necesidad de que los proyectos de inversión, al menos aquellos que cuenten con fondos públicos, deben necesaria y forzosamente contar de manera efectiva con estudios técnicos que garanticen que las obras serán construidas en función del riesgo al que están expuestas. En la actualidad el formato de proyectos de inversión incluye un sección para este propósito, sin embargo, sin el aval técnico de la autoridad competente, esto se covierte en un mero trámite. Esto requiere de una conexión efectiva entre la autoridad nacional de planificación, que prioriza los proyectos de inversión, y la autoridad de gestión de riesgos. Es importante garantizar la resiliencia de las comunidades, a través de servicios y obras públicas más resistentes.

En especial la infraestructura vital de las ciudades (e.g. hospitales, central eléctricas, etc.), deben construirse fuera de las zonas de peligro. Los estudios técnicos de cada proyecto de inversión deben considerar la zonificación que ha realizado la autoridad de gestión de riesgos.

Es importante considerar el rol de la Academia en la generación de conocimiento sobre la amenaza. Se debe incentivar la generación de proyectos de investigación que involucren a las universidades y centros de investigación, en ampliar el conocimiento de las amenazas y los niveles de exposición al que están expuestas las poblaciones. Esta información será de gran ayuda a la autoridad nacional de gestión de riesgos.

  1. Se debe incentivar la cultura de empleo seguros para generar resiliencia

El aporte inmediato del sector de seguros a la reconstrucción de la propiedad privada, debe ser emulado por el sector público. Si la infraestructura pública hubiese contado con seguros, el costo al Estado de la recuperación, se hubiese reducido también.

Es por la tanto necesario que se establezca como obligación esta política, y se castigue su incumplimiento por negligencia. Los costos de reconstrucción son elevados en relación a los costos de prevención, sobre todo por la urgente necesidad de destinar fondos a prioridades como alimentos, atención y evacuaciones médicas.

Se debe seguir impulsando la cultura de seguros en el sector privado y en cada individuo, de tal manera que sea más fácil la recuperación cuando ocurra un terremoto nuevamente. La afectación a la propiedad privada, es un factor importante dentro de la resiliencia de la sociedad.

  1. Se debe impulsar el cumplimiento de normas de construcción 

Fue evidente para muchos casos, el pobre cumplimiento a normas adecuadas para  la construcción de casas y edificios. Existe mucha informalidad en la construcción de casas y edificios en la zona costera.

Es necesario que se regule de manera efectiva el sector de la construcción, y que estas regulaciones sean más rigurosas en función de la cantidad de personas que utilizarán cualquier infraestructura. La rigurosidad de las normas deben ir acorde al nivel de amenaza establecido para cada sector en la ciudad, de tal manera que  vaya vinculado con la obligación del municipio, de conocer el nivel de amenaza dentro de cada cantón.

  1. Se requiere una evaluación de infraestructura expuesta al peligro

Luego del terremoto, los municipios afectados junto con la autoridad del riesgo, vivienda y turismo, efectuaron un riguroso análisis de las edificaciones, y colocaron sellos que indicaban su habilitación para ser usados o su correspondiente negación de uso.

Este mecanismo podría ser usado antes del siguiente sismo, de tal manera de inspeccionar cada edificación y verificar sí estas podrían resistir el siguiente evento. Es importante que se considere que los sismos, también afectan por fatiga a las infraestructuras y que luego del 16 de abril ocurrieron un sinnúmero de réplicas, las mismas que pueden haber afectado la estructura de ciertas edificaciones. Es por esta razón importante que se levante información para conocer el estado de la infraestructura local.

  1. Considerar evacuación vertical ante carencia de lugares altos naturales

De acuerdo al reporte presentado por el INOCAR, el tsunami arribó a Esmeraldas apenas seis minutos después del sismo. Esto quiere decir que la población, realmente podría  tener  muy poco tiempo para evacuar en caso de un tsunami con mayores proporciones. Por esta razón, las  rutas de evacuación en zonas costeras que tomen más de seis minutos, pueden resultar inútiles para proteger a la población.

Para los casos en los que las zonas naturales de considera elevación, resulten muy lejanas o inexistentes, se recomienda fuertemente el uso de rutas de evacuación vertical. Estas rutas consisten en emplear edificaciones construidas o adaptadas para proveer de inmediata seguridad a las personas que evacuan por un eventual tsunami. Son edificaciones con alturas superiores a la altura determinada como máxima de flujo para el caso de tsunamis, y que de acuerdo a una planificación espacial, están distribuidas en el borde costero con el fin de albergar al máximo de la población.

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Propuesta conceptual para el Parque Paang, Sumatra Este, Indonesia (Koenberg Associates)

Dado que la construcción de edificaciones específicas puede resultar muy costosa, se recomienda la evaluación de edificaciones existentes, con el fin de determinar que sean capaces de resistir un sismo, y eventualmente puedan facilitar el acceso de la población a lugares altos, que les permitan ponerse a buen recaudo en caso del impacto de un tsunami. En el caso de nueva infraestructura pública,  más que una recomendación debería ser una norma, de tal manera que esta infraestructura a parte de cumplir el propósito para el que ha sido creada, también cumpla el propósito de ser un lugar de evacuación vertical.

Estas reflexiones están orientadas a convertir la experiencia del terremoto del 16 de abril de 2016, en enseñanzas y acciones específicas para mejorar la resiliencia de la sociedad.

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2 respuestas a “Reflexiones a un año del terremoto y tsunami del 16 abril de 2016”

  1. Avatar de José Eduardo
    José Eduardo

    Excelente Información.. Gracias por compartir !

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  2. Avatar de Ernesto Escobar

    Reblogueó esto en Mar Equinoccialy comentado:
    Reflexiones a un año del terremoto y tsunami del 16 abril de 2016

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